Don Cándido y Vargas Llosa

null

Mario Vargas Llosa y Cándido Fernández Ledo han unido definitivamente sus estrellas en el Bulevar de la Fama de Marbella. La caprichosa conjunción estelar quiso que el mismo día que el peruano español recibía el Premio Nóbel de Literatura, Fernández Ledo gallego/cubano/marbellí recibiera la misma estrella que el Nóbel recibió hace ahora cuatro años. Hoy por tanto todos los medios de comunicación se ocupan en portada del escritor como es lógico, pero si me lo permiten sirva esta pequeña columna para ocuparme también de lo local, lo pequeño, pero enorme para una ciudad como Marbella en la que casualmente Vargas Llosa pasa largas temporadas desde hace mas de 30 años.

Don Cándido lleva más de treinta años de incansable labor en favor de la cultura, el deporte, o el turismo de Marbella desde la Fundación Banús y Pilar Calvo. Precisamente el galardón otorgado por la Asociación de Periodistas e informadores (APEI), el CIT y el Ayuntamiento de Marbella reconoce su incansable labor en este terreno, pero su estrella, como en el caso de Vargas Llosa excede de su trabajo y gravita en su persona. Porque desde ayer en Puerto Banús, el Bulevar de la fama acoge a otro de esos hombre intrínsecamente buenos.

Cierto que Don Cándido a sus 80 años sigue en primera Línea de fuego a diario, apoyado en su brazo ejecutivo Beatriz Fernández, garantía de continuidad de la Fundación, pero cierto también que Don Cándido no es de los que se arrugan ante las adversidades ni ante la clase POLITICA, con la que lidia desde hace mas de tres décadas en la ciudad lo que le certifica su capacidad de lidia diestra y aguante, sino mas bien al contrario. Para librar tan dura batalla en Marbella desde hace tantos años ha necesitado una dosis de malas pulgas y otra de firmeza a prueba de bomba para sacar adelante sus proyectos culturales y solidarios.

A el, como a Vargas Llosa, Marbella le supone además una “fuente de trabajo e inspiración”. Cándido se equivoca porque sigue tomando decisiones cada día, aunque acierta mayoritariamente, quizá porque como buen gallego nunca te da un si o un no a la primera. Se toma su tiempo incluso para callar muchas de las verdades de la historia de Marbella que nunca verán la luz dado su talante discreto. No habrá memorias, pero desde ayer ya es memoria viva de su ciudad al descubrir su estrella en el Bulevar de la Fama. Si Vargas Llosa la descubrió como un autentico “currante del español por el mundo”, Don Cándido ha hecho lo propio como otro gran currante destacado que ha contribuido a posicionar con su esfuerzo personal y el de la Fundación Banús y Pilar Calvo el nombre de Marbella por el mundo. ¡Gracias por su dedicación caballero!, pero ahora ni se le ocurra pensar en el Nóbel, que le conozco.

null

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *