Gaviota o Paloma

“Gaviota o Paloma” no es exactamente el título de la popular canción compuesta e interpretada por Pablo Abraira “Gavilán o Paloma”, pero en su versión veraniego-política así anda la semana madrileña. Entre las tradicionales fiestas de La Virgen – procesión y descenso de su Cuadro por los bomberos de Madrid incluído con presencia del Alcalde Ruíz Gallardón– y la “pelea” de gaviotas populares por un quítame allá esas pajas.
El PP municipal riñendo al PP autonómico por no rehabilitar lo suficiente, con la siempre “peleona” Pilar Martinez, responsable de Urbanismo, recordando que tanto la Comunidad de Aguirre como el Gobierno de Zapatero invierten poco en estos menesteres. Y como en “Kramer contra Kramer” un alcalde del PP edíl de Brunete, apellidado casualmente Gavilanes y de nombre Félix, queriendo colar por la puerta de atrás y amparado en un supuesto silencio administrativo el nuevo plan general del municipio. Mientras el PP regional con su Secretario general a la cabeza, Francisco Granados, pone reparos a que esa modificación salga adelante como está concebida y que convertiría un pueblo de apenas 9.000 habitantes en otro de más de 70.000. Granados cita a la presidenta: ” no va aceptar ese número de viviendas de ninguna manera”.
Gaviotas populares y Palomas verbeneras, que para eso estamos en plenas fiestas de La Virgen y por cierto con unas Vistillas que se han quedado pequeñas para albergar conciertos como el de Kiko Veneno o los “KanteKa de MaKao”. Y no es por estar apretados, que las temperaturas no están siendo asfixiantes de madrugada, sino por el riesgo de que un momento dado hubiera desalojar una zona con miles de personas enganchadas en un típico ladrillo de chotis. Madrid es en Agosto y especialmente ésta semana una delicia de ciudad. Deja de ser invivible para seguir siendo insustituible, algo que agradecen turistas y residentes por igual. La manita de churros con chocolate y el previo con bocata de entresijos incluído-mejor que el de gallinejas, !donde va a parar¡- te permiten reponer fuerzas para seguir la fiesta hasta la madrugada.
La Paloma festiva deja a las claras una vez más que romper con las tradiciones arraigadas no es buena cosa y que cuando Gallardón afirma que Madrid es ciudad cosmopolita acierta pero incluídos chulapos, parpusas y churros. Por eso verle simpático y cercano en la Iglesia o en la calle ayuda a creer que habrá más esfuerzos por mantener la tradición castiza, aunque sepamos que no le gusta la parte “casposa”. Una tradición ésta recuerdo de libre de asistencia para quién crea que merece la pena y para pasar por alto en aquellos que entiendan que la cosa no tiene sentido alguno.
La Gaviota
entretanto se ha aposentado entre la Puerta del Sol y la Casa de la Villa, abandonando siquiera por un mes los tejados de las naves de pescados de Mercamadrid, el segundo mayor puerto del Mundo después de Japón y eso que Madrid no tiene mar, para poner de manifiesto que aún con amplias mayorías absolutas se presenta una legislatura movidita fuera y dentro del PP, más con elecciones generales a la vuelta de la esquina. De momento Gallardón ha sido paloma por unos días per0 sin dejar de intentar ser gaviota y es que el Alcalde tiene capacidad para asumir ambos papeles sin despeinarse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *