Gómez sí, Gómez no

No se trata de deshojar la margarita. Me quiere, no me quiere… aunque ZP ya tiene como “La Tarara” un sí y un no de Gómez a su alrededor. Los señores Gómez, socialistas ambos y militantes de UGT, Ministro de Trabajo el uno y el otro candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, atesoran un sí y un no a Zapatero.

A Valeriano Gómez el “así no” de la huelga general le ha valido un Ministerio al que dijo si, sin pensar en esa previa negativa manifestada en la calle junto a UGT y CCOO. Ahora tiene por delante la tarea de encontrar salida laboral a más de cuatro millones y medio de parados. Un sí al Ministerio ofertado por Zapatero para bailar con la más fea de las tareas, o el mayor reto de su carrera política –según se mire- asumir como propia la necesidad de trabajo de tantos desempleados anónimos.

A Tomás Gómez su “no” a dejar vía libre a Trinidad Jiménez le ha costado algún disgusto de consideración y una proyección impagable para el marketing político actual con la crisis que tenemos encima. Pero el presunto cierre de filas tras su victoria en las primarias de todo el socialismo madrileño y nacional tiene los pies de barro. Todos saben que su única salida es derrotar a Esperanza Aguirre y saben también que la tarea es casi imposible. Todos menos él, que espera “no entregar la cuchara” antes de intentarlo en las urnas.

Son los nuevos Gómez. El apellido común de Tomás sirvió al PP para hablar del “señor Gómez” como si de un “don nadie”, por lo común del mismo, se tratase. Ahora ya tienen otro Gómez que sumar a la lista, al ministro Valeriano. En cualquier caso si entramos en guerra electoral de apellidos que el PP se ande con ojo por que al señor Ruiz le saca varios cuerpos de ventaja, por inusual apellido en nuestro País, el señor Lissavetzky.

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