Augusta, de Tiger a Sergio

Cuando Tiger respondió en su última entrevista televisada sobre si estaba suficientemente recuperado y por lo tanto preparado para ganar el Masters de Augusta, la respuesta fría y calculada, clavando sus ojos en la cámara de televisión y por extensión en los espectadores no dejaba lugar a dudas: “absolutamente” -dijo-.

Woods estaba enviando un mensaje subliminal a cuantos navegantes le dan por muerto también esta temporada, augurando que se ira de vacío, pero especialmente a aquellos que han optado por retirarle patrocinios y apoyos en el campo de Golf. Psicológicamente sabe que necesita un golpe de efecto y ante la eventualidad de no poder darlo esta semana ganando de nuevo un grande, muy grande, ha optado por calentar el ambiente a la espera de que su cabeza y su calidad respondan a lo esperado por centenares de miles de incondicionales repartidos por todo el planeta.

Por lo que respecta a Sergio, y aunque más discretamente, sabe que es el momento de volver a estar arriba y psicológicamente se viene preparado para cuando menos dar la batalla en un grande. En el grande de los grandes, porque una buena actuación en El Masters le devolvería la energía necesaria para retomar una carrera que necesita un chispazo electrizante en EEUU y en Europa a riesgo de convertirse en anodina.

Garcia viene mejorando y lo sabe. No puede permitirse otro año discreto. Como a Tiger, le miramos con lupa a la espera que su calidad reaparezca y arrolle con su juego. No pienso apostar un euro en la porra por ninguno de los dos, pero creo que cualquiera de los dos puede ganar el Masters.

Ahora bien, como ellos, un buen número de jugadores europeos y menor medida americanos, y en un estado de forma impresionante. Podrían enfundarse la chaqueta verde. Ahí el ejemplo de Mickelson del fin de semana, ganando con autoridad y siendo un claro favorito en las quinielas, quizá porque es en estos momentos el jugador que mejor conoce y se adapta a Augusta.

Cuestión de estrategia y de optimismo y calidad. Apuesto, aquí si, porque probablemente vivamos el Masters más sorprendente y emocionante de los últimos tiempos, no me lo perdería por nada del mundo…¿y tú?, ¿te lo vas a perder?



El Golfiario de Mediavilla

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