Los números uno

El carrusel de cambios en el número uno del ranking mundial desde que Tiger descentró la cabeza y el swing, lleva camino de convertirse en una constante natural. ¡Hay nivel! sobre todo en los europeos. De Westwood a Kaymer y de nuevo al inglés, aunque a punto estuvo el de la “Factoría Disney”, otro inglés, Luke Donald, de dar la sorpresa en el Heritage, de no haber perdido su ocasión en el play off. Me acorde de Mcllroy en Augusta, no por el juego del ultimo día, sino por el tren de las oportunidades que pasan de cuando en vez y es bueno subirse a él lo antes posible.
¿Y este baile es bueno o malo para el Golf profesional? Muy bueno -a mi juicio- y en especial para los aficionados que van viendo lo mejor de cada uno de estos jugadores semana tras semana en Europa, América, Asia. Todo vale para sumar puntos y ganancias, todo para ser el “number ONE” del golf mundial. Se escribe rápido, pero se tardan muchos años en conseguirlo.
Se está reflexionando mucho internacionalmente sobre esta nueva situación acaecida tras la “dictadura” de Tiger. Ciertamente llegar es complicado, pero con ser mucho no es suficiente. Cuentan los entendidos que mantenerse en un deporte tan competitivo como éste determina realmente la calidad y competitividad del jugador, su capacidad de juego y estrategia y como no la regularidad. Tampoco parece que haya que devanarse los sesos para compartirlo. Y es posible que acierten porque Tiger Woods, el rey del number ONE durante 10 años, más de 500 semanas, parecía abocado a perpetuarse en el puesto por los siglos de los siglos y Mickelson a relevarle de inmediato, pero los dos primeros americanos en el Ranking andan cuarto y sexto, al acecho es cierto, pero viendo la actual hegemonía europea. Y ojo que si Westwood parece venir para quedarse, de Tiger podríamos pensar lo mismo. Golf en estado puro. ¡Que siga el espectáculo!



El golfiario de Constantino Mediavilla

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