Ucranianas madrileñas deseando volver a su país en paz

Ucranianas madrileñas que han encontrado en Madrid, una ciudad siempre acogedora, su refugio desde hace años, Valentina Ruano, Tatiana Shostak,Victoria Horiuk y Irina Anisimova, han sido las invitadas, esta tarde de martes, en un programa especial, el día en que el presidente de Ucrania Volodímir Zelensky ha intervenido de forma telemática en el Congreso de los Diputados.

Com.permiso ha trasladado sus micrófonos al Centro de atención al Refugiado del Hospital Isabel Zendal, en el programa Madrid Directo de Onda Madrid dirigido por Nieves Herrero, y Constantino Mediavilla, para escuchar de primera mano las historias de sus protagonistas, unas historias que han cambiado 360º por una guerra absurda que hoy ahoga muchas de sus ilusiones de futuro y entristece sus corazones.

Valentina Ruano, ucraniana, se encuentra en Madrid con su hermana y su sobrina dejando en Kiev epicentro de la guerra, a su madre. Lleva 6 años en España y es auxiliar administrativo y pertenece a la Asociación ‘Con Ucrania’ de Madrid. Esta convencida de que van a ganar, pero, aunque dice que es fuerte, está agotada, le faltan horas al día, porque después de su trabajo, se traslada a la asociación para ayudar. Aunque en ocasiones le ha faltado el cariño de la gente, en general si lo ha encontrado sobre todo en los que la conocen como sus vecinos, amigos o en el bar donde acude a desayunar por las mañanas.

Tatiana Shostak, ayudante de la presidenta de la Asociación ‘Con Ucrania’, su madre, hermana y sobrina han podido venir a España, pero su cuñado ha tenido que permanecer en su país, debido a la aplicación de la Ley Marcial, aunque por razones de salud no está luchando, si está ayudando todo lo que puede dentro de la ciudad. Ha contado que el refugio más próximo se encuentra a diez minutos de su casa y no puede desplazarse, por lo que cuando suenan las bombas, se sitúa en la bañera o el pasillo para protegerse. Aunque se encuentra esperanzada, la situación en la que se encuentra la quema a diario.

“Son muchas noches sin dormir y mucho trabajo, además estoy bastante preocupada por los que se encuentran allí, porque cada minuto llegan noticias, y cada vez que suena el teléfono no sabes que es lo que te van a decir”, ha narrado.

Victoria Horiuk, que trabaja como traductora ucraniana en el Zendal, ayuda a sus compatriotas y así se siente más reconfortada y segura en esta nueva etapa de su vida. Tiene 18 años, vive con su madre en Madrid desde hace 11 años. Pero su padre, su novio, sus hermanos y amigos viven en Ucrania. Allí se marchó hace unos meses para estudiar Derecho, pero ha tenido que regresar cuando las tropas rusas invadieron su país. Sus clases en la Universidad no se han interrumpido, se hacen vía online, salvo cuando suenan las sirenas que los profesores y alumnos tienen que marcharse a los refugios. Cuenta como siente el miedo de ellos cuando tienen que desconectarse y abandonar la clase en ese momento.

“Aunque me encuentro muy bien en Madrid, tengo muchas ganas de volver, tengo un cariño hacia mi ciudad y mi país y no puedo soportar que mis compatriotas estén sufriendo y yo esté aquí calmada y tranquila”, ha contado Victoria.

Otros testimonios duros que se han escuchado en el programa son el de Irina Anisimova, que también pertenece a la asociación, lleva 21 años en España y que no ha podido contener las lágrimas y con la voz entrecortada ha contado que toda su familia vive en la región Járkov, el único que ha podido huir es su cuñado con su sobrina, porque su madre, está enferma con cáncer. Sus padres, se han trasladado a otra ciudad más tranquila, ya que también está en tratamiento oncológico y el primer día de los bombardeos, estos alcanzaron el hospital donde se encontraban.

Un programa de mucha piel, corazón y alma, con un deseo compartido por todos y es que cada día quede menos para que puedan volver a su país.

En los minutos finales Nieves Herrero ha recordado las palabras sobrecogedoras que ha pronunciado esta misma tarde Zelensky en el parlamento español, para comprender el sufrimiento de estas mujeres.

“Las madres en Ucrania escriben en las espaldas de sus hijos con bolígrafo sus nombres y los de personas cercanas para que si matan a sus padres exista una pequeña posibilidad de que estos niños sean salvados”.

 

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