La cumbre del G-2 era necesaria. Aguirre y Gómez se entienden y se respetan tanto como discrepan, pero están llamados a entenderse y a enfrentarse casi al 50%. Lo saben y no les disgusta en absoluto. Hay química política, pero no –todavía- paz social. El público “apretón de manos”, habrá tenido a buen seguro “tirón de orejas” en lo privado. Por la sanidad, por los presupuestos, por Telemadrid, por la Caja o por Zapatero… La de hoy ha sido una cumbre obligada y podría repetirse – ¡atención!- con alguna frecuencia. Gómez sabe que ese es su momento para ganar portadas
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